jueves, 19 de noviembre de 2009

DEGRADACIÓN DEL AMBIENTE: LA MAGNITUD DEL PROBLEMA

Como lo dice Theodore Panayotou, la degradación del medio ambiente se produce a un ritmo acumulativo, que si no se logra refrenar acabará por socavar el crecimiento de la economía. Por esta razón, la protección a la ecología no es un lujo que sólo les competa a los países industrializados, pues también es decisiva para las naciones en desarrollo. Es por ese motivo que la línea que ha seguido este blog ha estado encaminada hacia un análisis qué pueda ayudar a determinar si las alternativas para una agricultura sostenible son viables y analizar si pueden ser llevadas a la práctica, de tal forma que se logre encontrar nuevas formas de producción que sean compatibles y estén en equilibrio con el medio ambiente, para que se pueda disminuir en cierto nivel el daño que causamos a nuestro planeta sacando todos los recursos que nos provee de una manera errónea sin importarnos el futuro.Lo que se ha pretendido también es ayudar a comprender el verdadero problema que tiene el medio ambiente y su degradación, ya que hasta el momento por lo menos no han sido bien entendidos, lo cual da lugar a descuidarse o a un tipo de intervención que se preocupa más de los síntomas que de las causas.Si bien es cierto el origen del daño ambiental excesivo se puede rastrear hacia una mala economía, según Panayotou, fruto de políticas gubernamentales mal orientadas y de mercados distorsionados, que les asignan a los recursos naturales un precio inadecuado, a lo que también se le podría añadir las destructivas formas de extracción. Por lo que el desarrollo sostenible requiere que se corrijan esas fallas del mercado y reforme las políticas, analizando y planteando medidas alternativas para el agro sustentable del país, ya que la buena economía y la buena ecología van de la mano, sobre todo en los países que están en vías de desarrollo, pues en ellos hay un gran potencial para elevar la eficacia en la asignación y el uso de los recursos.

sábado, 24 de octubre de 2009

Efectos de los biocombustibles en la degradacion del ambiente


A pesar de que la producción de biocombustibles sigue siendo reducida en el contexto de la demanda total de energía, sí resulta significativa en lo que respecta a los niveles actuales de producción agrícola. Deben reconocerse las posibles implicaciones medioambientales y sociales de su continuo crecimiento.
La magnitud de estos efectos depende de la manera en que se producen y se procesan las materias primas para biocombustibles, de la escala de la producción y, especialmente, del modo en que influyen en el cambio del uso de la tierra la intensificación y el comercio internacional.
Los biocultivos pueden reducir o compensar las emisiones de gases de efecto invernadero a través de la eliminación directa del dióxido de carbono del aire a medida que crecen y lo almacenan en la biomasa y el suelo. Además de los biocombustibles, muchos de estos cultivos generan productos complementarios como proteínas para la alimentación animal, y ahorran así la energía que se emplearía para elaborar piensos de otra manera.

Se señaló la influencia del cambio del uso de la tierra en los balances de gases de efecto invernadero de la producción de biocombustibles. A la hora de examinar los posibles efectos de la creciente producción de biocombustibles en términos de emisiones, es necesario un entendimiento más profundo de la medida en que se puede conseguir un aumento de la producción mediante una mejor productividad de la tierra o a través de la ampliación del área cultivada; en este último caso, la categoría de la tierra también resulta
importante. Las técnicas de producción agrícola contribuyen asimismo al cálculo de los balances de gases de efecto invernadero.
Ambos factores determinarán también otros efectos sobre el medio ambiente en relación
con los suelos, el agua y la biodiversidad. A lo largo de las cinco últimas décadas, la mayor parte del incremento de la producción mundial de productos agrícolas (el 80 por ciento aproximadamente) ha sido resultado del aumento del rendimiento y el 20 por ciento restante ha sido consecuencia de la ampliación del área cultivada y de una mayor frecuencia de cultivo.

La intensificación de los sistemas de producción agrícola de materias primas para biocombustibles y la conversión de tierras de cultivo ya existentes y nuevas tendrán unas repercusiones medioambientales mayores que sus efectos sobre las emisiones de gases de efecto invernadero. La naturaleza y la magnitud de estas repercusiones dependerán de factores tales como la escala de la producción, el tipo de materia prima, las prácticas de cultivo y de gestión de la tierra, la ubicación y los modos de elaboración avanzada. Existen escasos datos sobre los efectos asociados específicamente con una mayor producción de biocombustibles, aunque la mayor parte de los problemas son similares a los ya conexos con la producción agrícola: escasez y contaminación del agua, degradación del suelo, agotamiento de los nutrientes y pérdida de la biodiversidad silvestre y agrícola.

La producción de biocombustibles puede afectar a la biodiversidad silvestre y agrícola de manera positiva, como es el caso de la restauración de las tierras degradadas, pero muchos de los efectos serán negativos, como la conversión de los paisajes naturales en plantaciones de cultivos para producir energía o la sequía de las turberas.

Degradacion del Ambiente

Pocos problemas son tan comunes a todos los países, cualesquiera que sean su sistema económico y su nivel de desarrollo, como la degradación del medio ambiente. La degradación del medio ambiente se produce a un ritmo acumulativo, que si no se logra refrenar acabará por socavar el crecimiento de la economía. Por esta razón, la protección a la ecología no es un lujo que sólo les competa a los países industrializados, pues también es decisiva para las naciones en desarrollo. el ambiente es un determinante crítico de la cantidad, la calidad y la sustentabilidad de las actividades humanas y de la vida en general. Así pues, la degradación del ambiente es la disminución de éste en cuanto a su cantidad, y el deterioro de su calidad. la diversidad también tiene un valor.
El aumento de la oferta de un recurso o ecosistema, a expensas de otro, puede ser benéfico hasta cierto punto, pero cuando a un recurso cualquiera se le lleva a la extinción o el agotamiento, hay una pérdida de diversidad y con eso se acaban también una opción de desarrollo y uno de los elementos de la calidad de la vida. La diversidad de las especies y los ambientes es esencial para la productividad y la sustentabilidad del desarrollo económico a largo plazo.
La cuestión no es cómo prevenir o eliminar por completo la degradación ambiental, sino cómo reducirla al mínimo o, por lo menos, mantenerla en un nivel que sea congruente con los objetivos de la sociedad. Si la degradación del medio ambiente se observa en el contexto de los objetivos de desarrollo de la sociedad, se concluye que no vale la pena evitar todas las formas de deforestación, erosión del suelo o contaminación del agua.
El problema es que quienes toman las decisiones sólo suelen considerar los beneficios inmediatos de la conversión de un bosque, pero no los costos a largo plazo. A causa de esto, un grado excesivo de conversión se realiza en los lugares donde el valor actual de los costos supera todos los beneficios a corto plazo. Peor aún, los bosques se convierten en páramos a cambio de muy poco beneficio actual y con un enorme costo presente y futuro. Es un flaco servicio para la conservación, que se consideren en el mismo nivel toda esa dispendiosa destrucción del bosque y los casos de conversión socialmente óptima del mismo, y que el total se exprese en una sola cifra de deforestación. A pesar de todo, si se toma en cuenta el ritmo al cual han desaparecido los bosques tropicales en los últimos años, es comprensible que se juzgue indeseable la deforestación en todas sus formas, no importa cuál sea su justificación económica. Sin embargo, este énfasis en los síntomas, y no en las causas medulares, aunado a la falta de aprecio por los costos y beneficios del proceso, impide la formulación de políticas eficaces para lidiar con el problema. Al mismo tiempo, esas actitudes son lesivas para los países en desarrollo que dependen de los recursos forestales para su propio progreso.

miércoles, 14 de octubre de 2009

El Codo Invisible (2)

En cuanto a nuestro tema de reflexion: el maiz como biocombustible, hemos encontrado varias noticias. El maiz se aleja de los biocombustibles, tras resentir los aumentos en los precios del grano, los productores voltean a otras alternativas, la industria brasileña apuesta a la caña de azúcar, mientras la europea trabaja el trigo.
En el futuro, probablemente se hable de la Gran Crisis de la Tortilla Mexicana como el momento en que el etanol comenzó a perder fuerza.
Sea o no cierto, en ese momento se empezó a achacar a los biocombustibles el aumento en los precios de los alimentos. El uso de maíz para hacer combustibles en lugar de harina, y el consiguiente aumento de los precios de la harina, pusieron a las tortillas fuera del alcance de los sectores más postergados de México.
Dos años después, se está buscando la forma de que el maíz vaya a parar a los estómagos de la gente y no a los tanques de gasolina. Los biocombustibles del futuro probablemente no deriven de alimentos, sino del césped que crece a los costados de las carreteras, así como de los tallos que quedan luego de las cosechas de los cereales, los basurales y los sobrantes de las comidas.
Las pequeñas empresas productoras de biocombustibles han dejado de usar vegetales alimenticios. Dicen que su diminuta refinería, montada sobre un camión, recorre Sudáfrica haciendo biocombustibles a partir de aceite de cocina descartado, semillas de girasol o una mata llamada jatropha, que crece en tierras baldías y requiere poca agua. Dicen que piensa usar en el futuro los desechos orgánicos de las viviendas.
Numerosos gobiernos promovieron el uso de combustibles alternativos en los últimos años para aliviar la dependencia del petróleo importado. Pero ahora se está analizando más detenidamente el uso de productos alimenticios para hacer combustibles. Después de todo, los productores de biocombustibles también se vieron afectados por el aumento de los precios de los granos.
Universidades y laboratorios están invirtiendo millones de dólares en la búsqueda de formas de aprovechar maderas o excremento de animales para producir etanol, lo que eliminaría su dependencia del volátil mercado de alimentos.
Los precios de los alimentos subieron marcadamente en los últimos tres años, hasta alcanzar su techo en junio. Antes de que empezasen a ceder, el Banco Mundial dijo que los precios del maíz se habían triplicado desde enero del 2005.
Algo parecido sucedió con el arroz y el trigo.
La cosecha mundial de granos llegó a un nivel sin precedentes el año pasado: 2,300 millones de toneladas. Pero la demanda siguió aumentando, no solo para su uso en biocombustibles sino también para alimentar animales y satisfacer una dieta que cada vez incluye más carne en la India y en China.
El impacto de los biocombustibles en los precios de los alimentos es algo debatible. El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos dijo que los biocombustiles generaron un aumento de solo el 3% en los precios de los alimentos mundiales. Agregó que el verdadero causante de los incrementos fueron los precios del petróleo, que ocasionaron aumentos en los costos de los fertilizantes y de transporte, combinados con una agua caída en el valor del dólar.
En el otro extremo, el Banco Mundial emitió un informe en junio según el cual entre el 70 y el 75% del aumento de los precios fue causado por los biocombustibles y su impacto en las existencias de grnos, las vetas a la exportación y la especulación.
Responsabilizar a los biocombustibles por el aumento de los precios de los alimentos, fue algo fácil. Uno come o maneja. Pero si uno analiza el tema más detenidamente, eso no es así.
De hecho, los ambientalistas tienen sus dudas incluso de los biocombustibles que no derivan de alimentos y que consumen poca agua, pero a veces usan plantas cultivadas en tierras fértiles.
Los científicos que trabajan en la segunda generación de biocombustibles dicen que seguirán usando cultivos alimenticios por mucho tiempo, porque tienen subsidios gubernamentales.

martes, 13 de octubre de 2009

EL CODO INVISIBLE: FUERZAS DEL MERCADO Y DEGRADACION AMBIENTAL

Si bien es posible que no sea intencional, la degradación si es previsible. El agotamiento de la pesca y los bosques, por ejemplo, es una consecuencia obvia de la explotación desmedida. Desde hace 30 años es claro el daño causado por químicos agrícolas. Hemos tenido suficiente conocimiento de la ecología para entender las consecuencias de por lo menos 60 de esos químicos, en términos de la pérdida de hábitats.
En casi todo el mundo el contexto económico está gobernado por las fuerzas del mercado. Es necesario definir estrictamente este término. Las fuerzas del mercado adquieren vida en la economía cuando la mayor parte de las decisiones tomadas por firmas y consumidores individuales tiene lugar en mercados, y no hay nadie que determine las consecuencias colectivas. Así, estas fuerzas son la suma de muchos millones de partes individuales separadas.
Si la producción se hubiera mantenido a los niveles preindustriales, la ausencia de restricciones ambientales habría sido de poca importancia, puesto que los índices de uso de recursos y de emisiones de desechos habrían sido muy bajos.
Los factores externos ambientales se presentan en todos los sistemas económicos. Es imposible aislar en su totalidad a las terceras partes de los efectos de las decisiones económicas, pero éstas plantean problemas especialmente difíciles en un sistema gobernado por las fuerzas del mercado.

El primer tipo de factor externo surge de la existencia de recursos comunes. Muchos de los recursos renovables del mundo no tienen propietarios formales, sino que están públicamente disponibles para su uso por parte de actores privados, sin restricción. El segundo tipo de factor externo que causa problemas debido a las fuerzas del mercado se da en el caso de los bienes públicos. Éstos constituyen un tipo de recurso común con una característica especial: la imposibilidad de dividir el recurso en partes separadas.

El tercer tipo de factor externo es aquel en el cual los afectados por el daño ambiental aún no han nacido; esto es, donde el impacto nocivo de actividades actuales es sentido por generaciones futuras.
Casi todos los grandes problemas que constituyen la crisis ambiental pueden clasificarse por lo menos bajo el encabezamiento de uno de estos tres tipos de factor externo. La consecuencia es clara. Un sistema económico basado en las fuerzas del mercado, además de no poder evitar que ocurra la degradación ambiental, puede estimularla efectivamente. En muchos casos a los actores económicos se les dan incentivos para agotar recursos, generar contaminación y menoscabar los servicios ambientales.
El problema de los factores externos lo empeora una importante característica final del actual sistema económico: la tremenda desigualdad del ingreso y la riqueza, entre los países y entre diferentes grupos en cada nación.
Una conclusión obvia de este breve recuento es que, en muchas partes del sur, un prerrequisito para resolver la crisis ambiental es acabar con la crisis de la deuda -esencialmente, eliminando o reduciendo de manera significativa los pagos por deuda-. Pero el impacto de las “demandas desiguales” sugiere una conclusión más amplia. En efecto, según lo ha demostrado ampliamente la experiencia, las comunidades más ricas son las de crecimiento poblacional más lento; por tanto, es posible enfrentar en forma conjunta los dos lados del problema -el consumo del norte y el crecimiento demográfico del sur-, repartiendo de manera más equitativa los ingresos mundiales. Naturalmente, ésta es una cuestión tan política como económica.

domingo, 11 de octubre de 2009

La Economia Circular (2)

El objetivo básico es mostrar que la economía y el medio ambiente están relacionados de distintas formas y que, al menos en principio, es posible modelizar estos nexos de unión ampliando un instrumento analítico -input-output- que inicialmente se desarrolló para propósitos muy alejados del medio ambiente.
No se toma en cuenta que los entes ambientales están ligados a una matriz económica de producción, por lo que se concluye que la economía ambiental debe ser mas holística que la economía tradicional. Este texto muestra como la vinculación de las teorías económicas y el medio ambiente buscando una teoría económica diferente y ampliando los horizontes del pensamiento económico.
Con respecto a mi tema de reflexion los especialistas coinciden en que el auge inversor en biodiésel y bioetanol aumentará el valor de la hectárea. Hoy existe una gran oportunidad para invertir en tierras ya que su valor sigue siendo bajo comparado con los del resto del mundo y promete altas rentabilidades. El bioetanol puede sustituir a la nafta como ya se hace en Brasil con el alcohol de caña, o el de maíz en los Estados Unidos. Permite sustituir los aditivos que se emplean actualmente y que generan contaminación ambiental.
Podemos ver que los biocombustibles son una solucion a la desaparicion que ya se esta dando del petroleo pero no nos damos cuenta que esto tiene una implicacion muy costosa ecologicamente. Y todos sabemos que necesitamos de la ecologia para vivir.
Estados Unidos no será capaz de producir domésticamente toda la biomasa suficiente para satisfacer su apetito de energía. En cambio, los cultivos energéticos serán sembrados en el Sur Global. Grandes plantaciones de caña de azúcar, palma africana y soja ya están suplantando bosques y pastizales en Brasil, Argentina, Colombia, Ecuador y Paraguay. El cultivo de soja ha causado ya la deforestación de 21 millones de hectáreas de bosques en Brasil, 14 millones de hectáreas en Argentina, 2 millones en Paraguay y 600.000 en Bolivia. En respuesta a la presión del mercado global, próximamente se espera, sólo en Brasil, una deforestación adicional de 60 millones de hectáreas de territorio.
Asi como tambien, vemos que esta produccion de biocombustibles torna los suelos infertiles, lo cual no es bueno para la agricultura.
El monocultivo de soja ha tornado infértil parte de los suelos. Los suelos pobres necesitan de una mayor aplicación de fertilizantes industriales para obtener niveles competitivos de productividad.

miércoles, 7 de octubre de 2009

La Economia Circular

En la actualidad, los libros de texto de los estudiantes de economía contienen alguna referencia a la economía ambiental, que ilustra cómo la teoría explicada a lo largo del libro se puede aplicar a cuestiones ambientales. La economía ambiental tiende, entonces, a ser más holística que la tradicional: tiene una visión más amplia, más comprehensiva del funcionamiento de una economía. Al ser más holística existe la tentación de pensar que la economía ambiental es, de algún modo, <> que la economía tal y como se enseña tradicionalmente, lo que ha llevado a algunos a pensar en la economía ambiental como una economía <>, como algo que está en cierta medida en competencia con el cuerpo principal de la doctrina económica. Esta es una visión errónea. En este libro de texto mostramos cómo podemos usar el cuerpo central del pensamiento económico para obtener proposiciones importantes sobre las vinculaciones que existen entre la economía y el medio ambiente.
Si ignoramos el medio ambiente, la economía parece ser un sistema lineal. La producción, está enfocada a la producción de bienes de consumo, y de bienes de capital. A su vez, los bienes de capital producen bienes de consumo en el futuro. El sentido del consumo es generar <>, U, o bienestar. Esto es lo que llamamos economia circular.LOS TEOREMAS DE EXISTENCIA

Las tres funciones económicas: provisión de recursos, asimilación de residuos y generación de utilidad estética, se pueden ver como componentes de una función general de los ambientes naturales: la función de sustento de la vida. Aun faltando gran parte de los recursos naturales se puede imaginar algún tipo de vida, pero no si faltan todos ellos. Para un futuro deseable no sólo necesitamos sobrevivir, necesitamos de los recursos naturales para satisfacer también muchos otros valores humanos. El problema al que nos enfrentamos es que el diseño de las economías, sean de mercado libre, planificado o mixto, no nos ofrece ninguna garantía de persistencia de las funciones de sustento de la vida de los ambientes naturales. La economía moderna pasa gran cantidad de tiempo tratando de determinar si existen equilibrios dentro del sistema económico: por ejemplo, si podemos tener equilibrio entre la oferta y la demanda en los mercados monetarios, mercados de bienes y mercados de trabajo y si existe algún sistema de precios que vacíe los mercados y asegure todos estos equilibrios.
Pero no parece que tengamos un análisis comparable que demuestre cuando una economía en concreto es consistente con el medio ambiente al que está necesariamente ligada. Son consistentes en un sentido: tanto las economías como el medio ambiente existen. Lo que no sabemos es lo que tiene que pasar para que coexistan en equilibrio. No tenemos un teorema de existencia que relacione la escala y la configuración de una economía con el conjunto de interrelaciones economía-medio ambiente subyacentes.
las economías pueden sobrevivir incluso durante mucho tiempo en tales estados de desequilibrio, pero si estamos interesados en una economía sustentable es importante establecer algunas condiciones para la contabilidad de las economías y su medio ambiente.